25/9/16

Post invitado: ¡No es el producto, es lo que se logra con él! De cómo evolucionamos y no nos dimos cuenta.

¡Hola a todos!

Os traemos hoy un post invitado de Libardo Castellanos, emprendedor en JuntoSalimos con su startup Kastella. Libardo (www.libandrescas.com) nos invita a un emotivo viaje hacia el pasado para recordarnos que la clave para que nuestra startup tenga éxito--y sea recordada durante mucho tiempo--es encontrar la forma de crear valor para nuestros clientes.





Los cambios físicos de las personas se notan más cuando hemos dejado de verlas por un tiempo y al contrario, cuando las vemos todos los días esos cambios pueden pasar desapercibidos. Si los mismos son graduales la percepción es menor y se hace incluso difícil recordar cómo eran aquellas sin mirar las fotos viejas.

Algo parecido pasa con nuestro entorno y no siempre nos damos cuenta del impacto que sus cambios generan en nuestra propia condición. Las cosas nuevas se vuelven rápidamente normales demostrando que nuestra capacidad de adaptación es pasmosa.

A diferencia de otras especies, los humanos no solo evolucionamos de forma biológica (que es generacional y opera por herencia), sino que podemos hacerlo dentro de un mismo tiempo de vida. Si bien esa posibilidad de adaptarnos nos ha permitido sobrevivir en diferentes regiones y climas promoviendo nuestro éxito como especie, también ha limitado nuestra capacidad de ser conscientes de la forma en que cosas asombrosas tocan nuestra realidad.

Algunos avances tecnológicos nos hacen ver el mundo de otra manera, sentir cosas nuevas, dormir mejor, comer distinto, hablar diferente, vivir de otro modo muchas veces sin notarlo. Y no lo logran únicamente porque sean técnicamente poderosos sino porque alcanzan el principal objetivo del emprendimiento: Generar algún valor en sus usuarios.



En 1949, el empresario [...] Frank X. McNamara no tuvo efectivo para pagar una cuenta en un restaurante [...]. La vergüenza que sufrió [...] sirvió para identificar la necesidad de hacer pagos sin tener dinero a mano.

Así es, no es la técnica usada en la construcción de los productos, no es el esfuerzo comercial, no es la estructura administrativa de las empresas, no es la imagen lo que define que las personas quieran usar productos o servicios y los conviertan en éxitos de negocios. Lo que realmente promueve el éxito de los emprendimientos, luego de encontrar necesidades reales, es que resuelvan esas necesidades agregando algún valor a las personas, eliminando dolores y generando beneficios.

Es posible que alguna de las posibilidades que voy a mencionar y que tienes gracias a herramientas tecnológicas te parezca algo normal, incluso mundano--si es así, es porque simplemente te acostumbraste a ella, pero créeme, son espectaculares y han hecho que seas una persona diferente al entregarte un valor agregado:

1.       Es posible que jamás te vuelvas a perder: Gracias a la tecnología GPS y a herramientas relacionadas dejaste de perder tiempo buscando una dirección o dando indicaciones. Encontrar fácilmente lugares se ha vuelto tan normal que es casi inaudito perderse en la mayoría de ciudades del mundo. Una necesidad tan básica como la ubicación quedó resuelta casi completamente y desde encontrar comercios o direcciones particulares, encontrar transporte, pedir comida a la puerta de tu casa hasta conocer las rutas de migración de las tortugas se ha vuelto parte de la cotidianidad.

2.       Puedes captar imágenes que normalmente serían imposibles de ver: Las fotografías han ilustrado la historia mundial durante casi dos siglos. Los primeros procedimientos conocidos como “daguerrotipos” exigían una exposición de 10 minutos con luz brillante para lograr una imagen, si querías un retrato debías armarte de paciencia, encontrar una posición tremendamente cómoda y un motivo lo suficientemente poderoso para estar totalmente quieto durante todo ese tiempo, no es casualidad que muchas las primeras fotografías fueran de paisajes. Hoy puedes capturar momentos y emociones de forma casi instantánea e infinita al igual que compartirlas con otras personas en cualquier parte del mundo. Los dolores relacionados con la poca fidelidad de las imágenes y sus problemas de envío quedaron aliviados para siempre.

3.       Puedes comprar sin dinero efectivo: En 1949, el empresario de la “Hamilton Credit Corporation” Frank X. McNamara no tuvo efectivo para pagar una cuenta en un restaurante pues lo había olvidado en su casa. La vergüenza que sufrió sumada a su experiencia en el sector de los créditos sirvió para identificar la necesidad de hacer pagos sin tener dinero a mano. Esa experiencia en un restaurante llevó a la creación de un sistema de pago seguro y aplicable en diferentes establecimientos que fue bautizado como “Club de Cenadores”, o en inglés “Diners’ Club”. Actualmente ni siquiera se necesita una tarjeta física para hacer compras incluso al otro lado del mundo, los medios de pago remotos son cada vez más comunes y seguros. Anécdotas como la de McNamara se han vuelto improbables.

4.       Puedes contactar directamente a cientos de millones de personas: A mediados de los años 90, GeoCities apareció como una herramienta que permitía alojar contenidos web en sectores nombrados como lugares o “barrios”. Lo relacionado con entretenimiento se alojaba, por ejemplo, en el barrio Hollywood, lo vinculado a ciencia ficción en el barrio Área 51. Esta plataforma permitió que los usuarios no solo crearan sus propias páginas web sino que las compartieran con el mundo. Esa dinámica de trabajo colaborativo ha evolucionado de tal manera que hoy es posible tener una potencial conexión con personas de todo el mundo. Los famosos seis grados de separación se han reducido a sólo 2: tener una conexión a internet y una cuenta de usuario de alguna red social.

5.       Tienes una conexión global en tu bolsillo: Si creciste en la década del 90 o antes, seguramente recuerdas que solo había dos maneras de que tu familia supiera de ti una vez salías de tu casa: Que los llamaras al teléfono fijo (si tenían), o que regresaras. En 1993 la empresa IBM sacó al mercado el teléfono móvil “Simon” que tenía entre otras cosas calendario, reloj, calculadora, juegos y hasta fax; se podría considerar que este este dispositivo fue la primera versión de los teléfonos inteligentes pero, su precio de 900 dólares de la época hacia que se dirigiera a una pequeña élite. Actualmente es casi ridículo pensar en las dificultades de comunicación que alguna vez tuvimos; la evolución de los teléfonos inteligentes y otros dispositivos permiten tener acceso directo a información ilimitada proveniente de miles de millones de fuentes alrededor del mundo.

Respuestas, conexiones, datos, lugares, imágenes, personas, historias, proyectos, distancias están siempre disponibles. Los dolores relacionados con falta de datos se acabaron para siempre de una manera que nos hace sentir que hace tan sólo 10 años estábamos en la edad de piedra. Estar fuera de casa o incluso del país jamás volvió a ser sinónimo de estar lejos.

No importa entonces de qué se trate el producto o la forma en que se construye, el componente fundamental del éxito del mismo es que agregue un valor, que genere nuevas posibilidades en los clientes. Si cambias la vida de las personas al resolver necesidades los modelos de ingreso aparecerán.

Cuéntame ¿Cuáles otras posibilidades cambiaron la vida de las personas y ahora son normales?

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